El viaje comenzó en una tierra que nos recibió con su gente y su paisaje característico. Partimos con el ánimo de compartir, aprender y construir puentes entre nuestras experiencias y las realidades de otras comunidades. El recorrido, rodeado de conversaciones y risas, nos preparó para lo que vendría: una experiencia intensa y significativa en la ciudad de San Miguel de Tucumán.
En el Centro Cultural Brotes, nos recibió un ambiente cálido y receptivo. El espacio, con su identidad propia y un compromiso claro con la cultura participativa, se convirtió en el lugar ideal para desarrollar nuestras propuestas: talleres sobre accesibilidad, derechos humanos y collage. Cada sesión tuvo como objetivo abrir espacios de discusión, práctica y creación, donde las personas pudieron expresar sus ideas, inquietudes y propuestas para su entorno.
- Accesibilidad: trabajamos con actividades que visibilizaron diferentes tipos de barreras y mostraron, de forma práctica, cómo se pueden eliminar obstáculos para que todas las personas puedan participar plenamente en la vida cotidiana. A través de dinámicas participativas, exploramos conceptos como accesibilidad, modelo social, destacando la importancia de la participación de las personas con discapacidad en los espacios, materiales y procesos para que nadie quede fuera.
- Derechos humanos: abordamos la universalidad de los derechos y la importancia de defender y promover la dignidad de todas las personas. A través de debates y casos prácticos, analizamos cómo los derechos se reflejan en la vida cotidiana y qué acciones concretas pueden impulsar comunidades más justas y solidarias.
- Collage: la parte creativa del encuentro ofreció una forma visual y tangible de expresar ideas. Mediante el collage, los participantes pudieron ensamblar imágenes, palabras y fotografías que representaran sus visiones de vida y Derechos, convirtiendo conceptos abstractos en piezas artísticas con significado personal y colectivo. Este proceso también sirvió como metáfora de la construcción social: múltiples recortes, millones de perspectivas, que al unirse crean una narrativa común.
Durante la jornada, el intercambio entre docentes, activistas y comunidades locales enriqueció las dinámicas. Las vivencias compartidas fortalecieron la conciencia sobre la importancia de la accesibilidad y los derechos humanos, y destacaron el poder del arte como herramienta de reflexión y transformación social. El viaje de Tolomocho a Tucumán no fue solo un traslado geográfico: fue un recorrido de aprendizaje, conexión y compromiso.
Concluimos la experiencia con un sentido de propósito renovado: regresar a La Plata, Buenos Aires con ideas, materiales y redes fortalecidas para seguir promoviendo talleres y acciones que hagan de la accesibilidad y los derechos humanos una realidad diaria. Y, al mismo tiempo, llevamos en nuestra memoria los colores, las voces y las imágenes de San Miguel de Tucumán, que quedaron plasmadas en cada collage y en cada conversación.







